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12 miembros de la Junta Bicentenario de la DCC llegamos a Puerto Príncipe el jueves 14 de enero del 2010 como parte de la delegación de la Defensa Civil Colombiana con 30 Socorristas incluyendo 2 médicos, 1 Ingeniero Civil, 3 Traductores, 5 perros, equipo de detección de víctimas sepultadas, para penetración de escombros y toda nuestra logística autónoma

En 2 aviones C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana que tomaron entre 4 y 6 horas para volar Bogotá-Puerto Príncipe, dependiendo del tiempo de espera sobrevolando la isla para poder aterrizar por el sobrecupo en el aeropuerto en Haití. 4 de los nuestros, incluyendo 2 Instructores de la AUI de Francia que estaban dictándonos unos cursos BREC y evaluando y certificando nuestros perros en Bogotá cuando ocurrió el terremoto, viajaron por vuelo comercial Bogotá-Santo Domingo y desde ahí hicieron un trayecto terrestre de 8 horas con el apoyo de PLAN INTERNATIONAL hasta reunirse con el resto del grupo en el aeropuerto de Puerto Príncipe.  Ni humanos ni perros tuvimos complicaciones en los visados ni en los permisos de ingreso a Haití.  Llevamos 2 teléfonos satelitales puestos a nuestra disposición por PLAN que nos mantuvieron en permanente contacto entre nosotros y con nuestros compañeros de apoyo en Bogotá.

A nuestra llegada nos presentamos al centro de recepción de las Naciones Unidas en el aeropuerto, y fuimos ubicados en el campo de las Naciones Unidas a 10 minutos del aeropuerto.  Desde antes del terremoto Haití tiene una fuerza de intervención y estabilización de fuerzas armadas de 42 países.  Nos alojaron con el Ejército de Jordania e inicialmente fuimos destinados al Hotel Montana, en un cerro que domina la ciudad.  Era una construcción inmensa en varios edificios y pisos que se colapsó casi del todo y de formas muy complejas, donde se estima que murieron unas 200 personas y desaparecieron varios empleados y familiares de las Naciones Unidas.  Trabajamos allí y en otros lugares.  Hicimos un equipo USAR con la Cruz Roja Colombiana, que llevó 2 perros, similar número de socorristas y equipo, 6 Bomberos Voluntarios de Antioquia con 3 perros que como los nuestros también han presentado pruebas internacionales, y 4 miembros de la Fuerza Aérea Colombiana con 3 perros.  Entre todos nos autodenominamos la Delegación Colombia, y construimos un muy grato ambiente de cooperación mutua, incluso entre colegas con quienes teníamos viejas diferencias.  Algunas operaciones fueron conjuntas, algunas por cada institución.  A Haití también fue en nuestros mismos vuelos un grupo importante de Bomberos de Bogotá con buen equipo, pero se alojaron y trabajaron en otros lugares, no nos cruzamos con ellos.  El Ejército colombiano envió un Hospital de campaña y personal sanitario, que también fue ubicado lejos de nosotros.  También sabemos que la Policía colombiana envió varios binomios pero nunca los vimos en acción.  Solo vimos varias veces a sus Guías, muy amables, sin sus perros, conversando con nosotros en nuestras bases logísticas y de descanso.


En la ciudad fuimos movilizados en camionetas y camiones de la Policía colombiana, que forma parte de la misión de la ONU ya presente en el país, y de los Ejércitos de Chile, Ecuador, Guatemala y otros.  En el hotel colapsado fuimos escoltados por el Ejército de Filipinas.  Tuvimos muchas restricciones de movilidad por razones de seguridad: como parte de la movilización de la ONU estábamos obligados a seguir sus mandatos, y entre ellos hubo una permanente preocupación por las alteraciones del orden público y nuestra seguridad.  Desafortunadamente los niveles habituales de violencia en Haití son altos, y estos tienden a crecer en un desastre de esta magnitud, en el que la población con muchas necesidades puede exigir ayuda más enfáticamente.  Por eso solo pudimos trabajar casi solo a dónde las Naciones Unidas nos enviaban y en donde estuviéramos escoltados por personal armado.  Desafortunadamente solo fuimos enviados a colapsamientos donde se sabía o se sospechaba de
personal UN o sus familiares sepultados, tuvimos muy poca oportunidad de atender a la población local.  Debo decir también que nunca recibimos ninguna amenaza ni trato violento por la población haitiana.


La situación general sí fue grave: mucha pobreza y desorganización social desde antes del terremoto, que simplemente aumentan la vulnerabilidad y las pérdidas a todo nivel, un Estado prácticamente inexistente y una población con hambre, muchas necesidades, muy poca atención, ínfima organización y muchas razones para protestar.  Se juntó todo esto con un terremoto muy fuerte, a poca profundidad y muy cerca de los centros poblados, además con débiles o inexistentes códigos de planeación territorial y sismo resistencia.  Todos habrán visto las imágenes de los medios, son reales, pero tampoco tan  apocalípticas como no las sugieren: sí vimos muertos y ajusticiados en las calles, pero no en todas las esquinas, no había tiroteos en todas partes ni estaban amotinándose todo el tiempo ni asaltando a todas las misiones de rescate.  Los medios en general muestran lo peor, que es real pero no es representativo de todo el panorama.   Muy grave que no había agua ni luz, y mucha gente no recibió ninguna ayuda por demasiados días.  Vimos barrios enteros arrasados sin ninguna atención.


La mayoría de nuestros hallazgos bajo los escombros fue de cadáveres, pero el cuarto día encontramos y rescatamos viva a una señora mayor, la dueña del hotel.  Fue necesario penetrar al menos 3 placas colapsadas para estabilizarla y extraerla después de 14 horas de penetración, pasada la medianoche.  Fue un trabajo conjunto de todos los miembros y entidades de la Delegación Colombia, con participación digamos forzada y un tanto oportunista de BUSF de España, que hizo todo lo posible y no muy amablemente por apoderarse del procedimiento tan pronto se enteró del
hallazgo con vida.  La señora fue enviada a República Dominicana para recibir mejor atención, sabemos que está bien pero tristemente perdió a su nieto de 7 años en los mismos escombros.


Por supuesto que ese éxito nos animó a todos.  Ahora bien, con el pasar de las horas, incluso ya aquí en Bogotá, es deprimente ver cómo va variando la historia: debemos decir que Nadim, que así se llama, NO FUE DETECTADA POR NINGÚN PERRO.  Fue encontrada hacia las 10 AM por técnica de llamada y escucha por Nicolás Bour, Bombero francés de la AUI que se fue con nosotros desde Bogotá hasta Haití, Juan Camilo Sánchez, Bombero de Antioquia, un compañero Marulanda de la Cruz Roja Colombiana y Silvano, hijo de la señora, quien orientó a los 3 sobre en cuáles lugares podía estar su madre.  Penetraron, llamaron y finalmente Nadim les contestó.  Ya ubicada ACTIVARON EL TRABAJO DE PENETRACIÓN Y EL RESTO DEL RESCATE, CON LA ACTIVA PARTICIPACIÓN DE LA DEFENSA CIVIL COLOMBIANA Y EL PERSONAL DE LAS DEMÁS INSTITUCIONES COLOMBIANAS PRESENTES EN EL LUGAR, SIN LA PARTICIPACIÒN DE NINGÙN PERRO.  Estamos transcribiendo la declaración firmada de Nicolás, quien dirigió el procedimiento de hallazgo, al respecto.



Pero estas noticias corren, se acomodan, y vimos como BUSF corrió a llevar sus perros al punto donde la señora ya estaba perfectamente ubicada, unas horas después tuvimos que impedirle el ingreso a un grupo USAR de USA, que llegó con un binomio con la misma intención, entre nuestros mismos compañeros escuchamos a otras personas relatando como sus perros habían hecho el
señalamiento, hemos leído reportes de grupos de varios países que relatan que sus perros fueron quienes la encontraron.  Finalmente parece que Nadim fue detectada y rescatada al menos por una docena de binomios de muchos grupos y países, debe ser la persona más afortunada del mundo.


En la base, el aeropuerto, éste y otros lugares de trabajo encontramos amigos y binomios del Ejército de Uruguay, Creixell de Argentina e ISAR de Alemania, y vimos grupos de Rusia, Taiwán, Bélgica, México, Islandia, Venezuela, España, Alemania, Canadá, USA, República Dominicana, Turquía y otros, pero en general fuimos desplegados a lugares diferentes.  En el terreno solo tuvimos la oportunidad de colaborar amable y eficazmente en diversas operaciones con el USAR de los Bomberos Militares de Brasilia, sin perros, el USAR de Fairfax de USA, la Gendarmería de Francia, estos 2 con perros, y alguno más.


Durante la primera semana fueron necesitados con urgencia los perros, equipos de detección electrónica, penetración y médicos en CIENTOS, quizá MILES de colapsamientos, pero solo vimos atención casi solamente a los sitios de interés de la ONU o de los 42 países que conforman su representación en el país.  Vimos muy poca, tal vez ninguna, atención SAR a la población haitiana.  Tampoco vimos a INSARAG por ningún lado.  Aparte del trabajo SAR, la Defensa Civil Colombiana apoyó la organización y la logística del hospital de las Naciones Unidas, naturalmente sobrecargado.


Aportamos lo que las condiciones logísticas y generales nos permitieron, seguimos los protocolos técnicos y legales SAR y de la Especialidad K-SAR, interactuamos con diversos y muy valiosos colegas, aprendimos mucho y recogimos elementos éticos, técnicos, operativos y generales para perfeccionar nuestro desempeño en futuras emergencias con semejante nivel de complejidad.

 

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